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sábado, diciembre 22, 2012

A SER LÍDER SE APRENDE


Líder fútbol


No se trata de una receta mágica, pero cada vez es más frecuente escuchar hablar de
especialistas que se dedican a capacitar líderes. Tanto en el mundo empresarial como en el
deportivo, los nº 1 se ‘entrenan’ para obtener los mejores resultados. 

La receta podría empezar así: tome una buena dosis de carisma, bata con unas gotas de
capacidad de escucha, agregue una porción de visión a futuro para saber generar cambios, sume autocrítica, buena organización y coordinación de grupos y mezcle hasta obtener una base homogénea. No es que todo se reduzca a una poción mágica pero, de buenas a primeras, este podría ser el punto de partida de lo que hoy se conoce como ‘un buen líder’. Y tanto en el mundo empresarial como en el de los deportes, los buenos líderes cotizan en alza. Es por eso que cada vez existen más instituciones y especialistas que se dedican a formar y enseñar a desarrollar las competencias de liderazgo. Veamos. 


Tiempos de cambio

Ante todo, un líder debe ser líder del cambio –analiza Victoria Navarro, profesora del Programa Ejecutivo de Liderazgo y Coaching de la Universidad de Palermo y consultora en Recursos Humanos–. Debe entender el impacto enorme del cambio en las organizaciones, las tendencias del contexto y, por sobre todo, enseñar a las personas a transitar esos cambios, superar las resistencias y ser cada vez más flexibles. Para lograr esto, el líder debe funcionar como un coach, un guía capaz de entender a los otros y a sí mismo, ayudarlos a desarrollar sus habilidades y lograr el máximo compromiso con los resultados y con el equipo”.

Cuando hablamos de un líder, no nos referimos únicamente a aquella persona que ocupa un
puesto alto en una multinacional y tiene a su cargo cientos de empleados. Es también el que está poniendo en marcha una pyme, el que coordina a los voluntarios de una ong, el que lleva adelante una familia, el que dirige a un equipo de deportistas amateurs (y también el que está a cargo de las Ligas Mayores, claro). “Estamos seguros de que el impacto en una organización se logra con un liderazgo que tiene que ver siempre con dar el ejemplo, con ser el primero. Un líder es alguien que se pone al servicio de los otros, y que se gana la autoridad porque es respetado como persona, por esa consistencia entre el hacer, el decir y el ser”, sostiene Roberto Sanvido, Director General de Newfield Consulting en la Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay, una consultora que se especializa en el tema y que, por primera vez, dictará en la Argentina el Programa de Formación en competencias Directivas Genéricas. Y agrega: “Indudablemente esto nos remite a un trabajo que tiene que ver con aprender sobre uno mismo. Queremos que la gente reflexione sobre lo que hace, cómo es y cómo se muestra. Trabajamos con aspectos teóricos y prácticos, y cada persona tiene un supervisor o un coach que lo acompaña en el proceso”.


Entre las claves para ser un buen líder, Sanvido menciona el saber generar escucha mutua, saber crear diálogos y relaciones que sean expansivos y generadores de posibilidades, comprometerse y cumplir, saber tener intercambios de juicios críticos con el otro, una conversación que lleve al aprendizaje. “Aprender a aprender”, enfatiza. E indefectiblemente, llega la pregunta del millón: ¿todos pueden ser líderes? “En el ejercicio del liderazgo intervienen muchos factores. El principal es la capacidad de influir sobre los demás, y esto se apoya en ciertas características de base (por ejemplo, la autoconfianza), algunas más modificables que otras. Lo que podemos afirmar es que la mayoría de las competencias del liderazgo pueden desarrollarse o mejorarse, y que, en muchos casos, esto no se logra por falta de información”, dice Navarro.

Habrá algún lector que en este momento esté pensando, “en mis tiempos no se hablaba de estas cosas”. ¿Por qué ahora, entonces? “En las empresas siempre hubo capacitaciones, por ejemplo,enviar a un ejecutivo para hacer un MBA. Lo que sucedió es que este tipo de formaciones empezaron a incorporar cuestiones que tienen que ver con el liderazgo. Harvard fue pionera en ponerles un coach a los alumnos. Hay importantes estudios en el mundo que dicen que la tasa de retención de un joven profesional con alto potencial está basada en la relación que mantiene con su jefe como uno de los principales indicadores, antes del plan de carrera que le ofrece la empresa”, asegura Sanvido. Y Navarro se suma: “Las organizaciones han descubierto que las personas contribuyen más y mejor, y por ende, logran mejores resultados, cuando de verdad están comprometidas y motivadas, cuando tienen confianza. Y en esto tiene muchísimo peso el rol del líder”.


El rendimiento es multi-causal, y lo mental y lo emocional juegan su partido en
todos los deportes” Marcelo Roffé


Caprichos de la pelota

A un mes de finalizado el Mundial, y más allá de los puestos y las clasificaciones, son muchos los que coinciden en destacar la sensación positiva que dejó el Seleccionado Nacional.
Compañerismo, solidaridad, garra, empuje, pasión y sobre todo disfrute, mucho disfrute, son
algunas de las cualidades que sobresalen en este equipo. Y sin lugar a dudas, estos valores están muy relacionados con el rol que cumplió el conductor de este grupo humano, José Pekerman. Un líder tiene que ser creíble y confiable. Debe motivar, liderar y comunicar. Y estas tres acciones funcionan como un tríptico indisoluble. Un buen líder está en el detalle del detalle. Es el que mantiene la calma cuando todos la pierde. Un jefe ve sólo lo que tiene delante de sus narices; en cambio, un líder ve más allá, posee una visión y trata de que cada dirigido tenga clara su misión. Pero el nosotros tiene que estar siempre por encima del yo”, apunta Marcelo Roffé, máster en psicología del deporte y de la actividad física; responsable del área de Psicología del Deporte de las Selecciones Juveniles Argentinas de Fútbol desde el año 2000; asesor externo del cuerpo técnico de la Selección Mayor en Alemania; y Presidente de la Asociación de Psicología del Deporte Argentina (APDA).

Roffé sostiene que el concepto de alto rendimiento abarca tanto a la empresa como al mundo
deportivo. “El punto en común es que en ambos casos se trata de tomar decisiones rápido y bien. En la empresa, uno puede adquirir un saber hacer, y después es difícil que le vaya mal. En el deporte, uno puede hacer todo bien y que así y todo le vaya mal, porque sucede que se enfrenta a otro que es superior. El deporte es un canal de comunicación entre las personas. Y la gente ve más claramente los modelos de trabajo en equipo en los deportes de equipo que en las empresas –razona Roffé–. Las mismas presiones, miedos o ansiedades que tienen los jugadores de fúbtol de élite son los que siente alguien que debe tomar decisiones en la empresa. Hay un grado de estrés que es inherente a la competencia y a la toma de decisiones”. Entonces la última pregunta debería ser: ¿campeón se nace o se hace? Exactamente en ese orden. “Primero nace y después se termina de hacer –sintetiza Roffé–. Un líder debe tener carisma, algo innato de personalidad. Pero con eso sólo no alcanza. Debe tener talento en ese saber hacer de gerenciar, de dirigir, de transmitir, de conducir. Y eso se aprende”. 

Algunas claves del liderazgo

• Ser racional, analítico y autocrítico
• Saber escuchar y hacerse escuchar
• Tener visión y anticipación
• Cumplir con los compromisos
• Coherencia entre el decir y el hacer
• Tener mentalidad positiva 
• Superar la resistencia al cambio
• Aprender a aprender



AUTOR: MARCELO ROFFE
FUENTE: WWW.MARCELOROFFE.COM




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lunes, noviembre 26, 2012

LA IMPORTANCIA DEL LIDERAZGO EN LOS ENTRENADORES.


La historia ha demostrado que un entrenador con un gran equipo, plagado de talentos, trabajando en un club con cultura e historia y con respaldo de la entidad y afición, no siempre consigue los resultados deseados. Porque un entrenador, antes que dirigir a genios, tiene que gestionar personas. Los futbolistas son personas, y si queremos sacar lo mejor de ellos, si quieres que trabajen en equipo y que el grupo tenga sinergia, tendrás que ser más que un entrenador, un gran gestor de grupos.

liderazgo entrenadores
Hay personas que tienen carisma, nacen o se forman para facilitar la comunicación con el grupo, y de forma natural y talentosa, conducen al jugador hacia el objetivo, sacando lo mejor que lleva dentro, no solo deportivamente hablando, sino en lo que se refiere a su implicación y compromiso.

No vamos a divagar con estilos de liderazgo, ni debatir que si el democrático, el autoritario o el dejar hacer son peores o mejores estilos. Lo que no tiene vuelta de hoja es la importancia de ser un buen líder, o preocuparte por serlo, a través de la formación y el coaching. Cuando diriges con eficacia:


  • Repercute en el beneficio del grupo. Aumentas el nivel de eficacia deportiva de cada uno de tus jugadores y, por tanto, del grupo en general.
  • Mejoras las relaciones personales con el grupo y entre los compañeros.
  • Estableces un modelo basado en el respeto. Conseguirás tener seguidores en lugar de meros jugadores que te obedecen porque eres la máxima jerarquía.
  • Transmites entusiasmo y ganas de trabajar. La persona con carisma o el buen líder es capaz de hacer trabajar al grupo a pesar del cansancio y los resultados negativos. Consigue que el grupo confíe y que los jugadores no pierdan la fe ni en su talento ni en los compañeros.

Sigue estas directrices y verás cómo “dirigir bien” no es tan difícil como parece:

  • Trata a los jugadores con respeto, tanto en el contenido (comunicación verbal) de lo que transmites como en las formas (comunicación no verbal). No hace falta gritar ni humillar para parecer creíble. Ni siquiera para que te hagan caso. Las personas que necesitan transmitir las órdenes a través del autoritarismo y de la fuerza, no son respetadas ni son creíbles para el grupo. Se les obedece más por miedo que por convicción en lo que dicen.
  • Manda mensajes positivos: “si se puede, estamos preparados, confío en vosotros”. Los mensajes negativos centran la atención en el error y aumentan la probabilidad de que vuelvan a repetirse.
  • Si tienes que corregir algo, hazlo de forma breve y centrándote en lo que HACE MAL, no en LA PERSONA. No es lo mismo decir “estamos perdiendo muchos balones en el centro del campo” que “sois una panda, aquí no trabaja ni Dios, si seguís así estamos jodidos”.
  • Trabaja la reflexión, y hazlo cada día. No se consigue automatizar una nueva forma de comunicación si no te esfuerzas a diario. Convierte la reflexión y la paciencia en una filosofía de trabajo. 
  • Antes de hacer un comentario, por muy alterado que estés, mide tus palabras. Si eliges el mensaje equivocado, seguramente obtendrás resultados equivocados.
  • Refuerza, refuerza y refuerza. Los comportamientos que se refuerzan, agradecen y elogian, tienden a repetirse. Además, generan confianza y seguridad en el jugador. A todos nos gusta que nos feliciten por un trabajo bien hecho.
  • Plantéales objetivos desafiantes, e incúlcales que son capaces de alcanzarlos. Los objetivos tienen que estar centrados en sus competencias, no en las del rival ni en las del partido. Es decir, en jugadas y resultados que dependan de nuestro juego y nuestra actitud.
  • Saca la cara por ellos, siempre, y sobre todo en público. Los trapos sucios se dejan para el vestuario. Si dejas a los tuyos con el culo al aire, terminarás por recoger lo mismo que siembras. Los grupos de trabajo están para apoyarse, en las duras y en las maduras. Todos somos responsables de los éxitos, pero sobre todo de los fracasos. Lo que no te guste de tu grupo, háblalo a solas con ellos.
  • Escucha. Lo que tienen que decir tus jugadores es importante. Nadie conoce mejor el puesto de trabajo que aquel que lo ejerce. Deja que participen, tengan iniciativa y propongan cosas. Como líder eres tú el que tiene que tomar la decisión, pero contar con la opinión de otras personas siempre es enriquecedor.
  • Ten empatía. Ponte en el lugar de ellos, ten ese radar que detecta si los tuyos están bien o están mal. Estate atento a las señales, sé comprensivo y flexible.
  • Y ante todo, sé claro y directo. Los jugadores valoran a los entrenadores que "van de cara", que les dicen la verdady son honestos. Las personas con valentia tienen un valor añadido

AUTORA: Patricia Ramírez Loeffler
FUENTE: www.futbolparaentrenadores.com


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